“Titanes del Pacífico”, a Tokio con amor.

poster_comiccon_pacificrim

En la crítica cinematográfica, suele suceder que se utilicen términos tan abstractos que nunca terminamos de entender del todo su significado; si bien esto puede deberse a nuestra propia ignorancia, es probable que exista una desesperación en el escritor que lleve al mismo a deleitarse por expresiones sin ningún sentido más que un simple impacto estético.

Una obra de arte genera sentimientos, impresiones que exceden al lenguaje, a nuestra capacidad de entendimiento. Es por esto, que sumido en su propia incapacidad descriptiva, el erudito de turno juega a imprimir su propia marca autoral a través de metáforas gastadas y neologismos forzados. El patetismo llega a niveles superlativos cuando nos damos cuenta que la poética del “ilustrado” es sólo un empleo mecánico de viejas fórmulas del canon discursivo. Uno de los casos más recurrentes se evidencian en los intentos por antropomorfizar un film, más precisamente en la alusión a la falta (o no) de algo llamado “Corazón”.

¿Qué es una película con “Corazón”?, ¿Qué quiere decir esto?, ¿Qué logra emocionar al espectador?, ¿Qué los personajes tienen sentimientos?, ¿Qué el director tiene sentimientos?, ¿Qué es artesanal?, ¿Qué no rompe el molde gracias al elemento humano?. No se sabe, es tan ambiguo que el escritor apela a modo de trampa a la capacidad interpretativa del lector sin que haya nada verdaderamente de fondo para dilucidar. Entonces, en un esfuerzo heroíco por contradecir todo lo que acabo de escribir (y como hito histórico), me valdré de esta expresión, le otorgaré una acepción y lo trataré de decir de la forma más falazmente poética.

JaegerPoster

Corazón es, para mi, el amor del creador por su creación, pero no un amor ególatra o indulgente, un amor por el craneado de ideas, por la narración, por el diseño, por sus personajes. En este sentido, Guillermo Del Toro indudablemente es un gran amante del proceso creativo, y claro, de sus creaciones. A diferencia de otros directores que son sólo simples ejecutantes de una hueca ocurrencia de un productor, el mexicano entiende muy bien las posibilidades de la imaginación en el cine, y es esa pulsión casi infantil por cristalizar sus visiones más surrealistas el que eleva la calidad de su obra por sobre el extenso paisaje de la mediocridad hollywoodense. Una persona sin corazón, sin amor, no nos puede entregar esos niños infernales de “El espinazo del diablo”, los supervampiros de “Blade II”, los pesadillescos monstruos falangistas de “El laberinto del Fauno”, o sin ir más lejos, los poéticos Jaegers del film que hoy nos toca comentar.

Si un proceso de montaje mega-industrializado como el cine puede tener corazón, también es bien factible que un robot gigante aplasta monstruos de una cuarta dimensión también lo tenga. “Titanes del Pacífico” es una declaración de amor puramente humana hacia el mundo puramente deshumanizado. Es decir, la conversión del sentimiento mecanizado  en un mecanizado sentimiento.

(¿Cuántas veces dije amor?)

pacific-rim09

El inicio del fin y el fin del inicio.

Después de ver tantas super-producciones de este estilo en el último tiempo, uno espera una determinada estructura narrativa que nos cuente paulatinamente el desarrollo del conflicto y su solución, en otras palabras, tres actos donde en el primero se descubra la amenaza; en el segundo todo salga mal, y en el tercero: acción, desenlace y apertura a una secuela. Sin embargo, para mi grata sorpresa, esto no fue del todo así, (De aquí en más SPOILERS) contra todas las expectativas, en la primera (y brillante) media hora inicial, se nos introduce a este fascinante universo con un breve resumen sobre la aparición de estos extraños monstruos interdimensionales (Kaijus) y su impacto en la humanidad. Debo decir, que hace tiempo no me emocionaba así en una sala, la genialidad de este comienzo reside en la aparente sobre-exposición del material “importante” del film pero a través de pequeñas e intrigantes secuencias. Lo esencial aquí es el control sobre la expectativa del espectador; cuando las posibilidades parecen agotarse o hasta explotarse (literalmente) una nueva secuencia regenera exponencialmente el interés en lo que se nos está contando, y eso señores, es buen cine.

.la_ca_0412_pacific_rim

Homenajes y auto-consciencia

Despotricar contra “Titanes del Pacífico” por no ser una propuesta original es tan acertado como inútil, juzgar al film en esos términos es no entender que es lo que tenemos delante nuestro. El imaginario que vemos aquí tiene su raíz en la cultura japonesa de pos-guerra, en la obra de Ishiro Honda (Godzilla), en los mangas/anime del género mecha (Voltron,Mazinger Z, Robotech, Evangelion) y por supuesto, en el universo del gigante Howard Phillip Lovecraft. A menos que el espectador haya vivido en alguna impenetrable selva disque-amazónica por los últimos 50 años (¿Jumanji?), no hay manera que no pueda reconocer, al menos a un nivel inconsciente, la reminiscencia nipona y lovecraftiana. Y es exactamente a eso a lo que apela el director, a la complicidad del receptor, al festejo de los códigos, una celebración al desmadre. En ningún momento se nos sermonea con un pseudo discurso filosófico sobre los peligros de la tecnocracia, el mensaje está ahí a la vista de todos: esto es una película de robots contra monstruos, lo sabemos y lo disfrutamos como tal.  Que se entienda bien, no estamos diciendo que este tipo de cintas no puedan tener un duro trasfondo intelectual como Evangelion, sino que los realizadores tienen la honestidad suficiente como para admitir que nunca tuvieron esa ambición. El que quiera oír que oiga, y el quiera ver que vea.

pacific-rim-idris-elba

Como enmendar errores

Si se escucha al corazón se corre el riesgo de ignorar al cerebro, y de ahí es donde provienen los principales (y hasta lógicos) problemas del film. Veamos:

La construcción de los personajes es algo endeble y acartonada, por momentos me recuerda a los protagonistas de “Starship Troopers” (Paul Verheoven,1997) y sus hermosamente trillados diálogos, a decir verdad, nada que no hayamos visto en las otras 10.000 millones películas de salvadores de la humanidad. El arco argumental de nuestros héroes es bastante predecible (redención, amor, etc), pero el tratamiento caricaturesco es tal, que se hace divertido ver a esos viejos y queridos estereotipos algo desaparecidos en el cine actual. Sin duda, el aporte de actores como Idris Elba,Charlie Day o Burn Gorman (que nos recuerda al maravilloso Jeffrey Combs de “Reanimator”) ayudan a la causa y nos hacen olvidar de la mediocre labor de Charlie Hunnam y la oriental Rinko Kokuchi. Ni hablar, de la gloriosa aparición especial de algún que otro “amigote” del director, (uno de los picos más altos del metraje y que obviamente no queremos arruinarles si no la vieron aún).

Otro punto flojo sobresale en los conflictos a nivel humano,digamos, que atraviesan los pilotos de los Jaegers; que como dijimos, son predecibles y no muy interesantes. Lo bueno, es que estas ramificaciones duran los suficiente para anticipar las tremendas escenas de acción que entrega la película.

No obstante, el acierto que enmienda cualquier posible falla argumental, es la focalización en héroes vulnerables, desequilibrados y cosmopolitas. Obvio están los yankees bonachones, y no soy tan naive para creer en ese falso mundo multi-cultural de Benetton; pero me gustó bastante que el destino de la humanidad al menos por una vez no dependa únicamente del todopoderoso Tío Sam. Con vulnerables me refiero a debilidad mental, estos gigantes de acero (¿Iron Giant?) se manipulan por medio de una interfaz mental y sus conductores no son precisamente los más estables emocionalmente. No será algo novedoso, pero es interesante ver como los demonios personales son el monstruo principal a vencer si se quiere ayudar a los demás. Es simple y hasta tonto este pensamiento , pero hay películas que ni siquiera pueden hilvanar una sencilla alegoría como ésta.

En sintonía con la filmografía de Del Toro, los diseños y efectos son alucinantes y sumamente creativos. A diferencia de otros desastres como Transformers, se nota el alto grado de detalle y coherencia en los FX, al punto que hay decenas de tipos de Jaegers y Kaijus, todos con sus particularidades. Eso hace que una vez terminada la película deseemos seguir buceando en un extenso universo diegético. Para los que crecimos viendo “La Magia del Cine” ésto es como tocar el cielo con las manos.

Las cosas como son

91

Al contrario de esos escritores que mencionábamos antes (¿yo?), “Titanes…” toma las robóticas y trilladas formas de la narración para transmitir con sinceridad y (amor) aquellos significados básicos que parecen haberse perdido en las más ampulosas e innecesariamente complejas representaciones. Por todo esto, y por ser extremadamente divertida, el último film de Guillermo Del Toro es por lejos el mejor tanque en un año lleno de decepcionantes superproducciones. Ah, ¿y mencione que hay monstruos que pelean contra robots gigantes?

Johnny Chambon

Anuncios

5 pensamientos en ““Titanes del Pacífico”, a Tokio con amor.

  1. Genial posteo, concuerdo con todo lo expresado. Si bien este comentario es hueco y sin discusión a todo lo dicho, me apego a Marshall expresando a través de este mensaje (ya nadie comenta los blogs) la importancia de este blog, que critica al cine con gran altura utilizando recursos propios del género, no cayendo en los “me gustaron las actuciones de…” o “los efectos son buenos”… NO, aquí se intentó destripar a la peli y dejar cual kaiju carneado varias aristas del mismo.
    Grosos los Chambones!

  2. Pingback: Las Mejores 10 del 2013 | Cinema Chambon

  3. Buena crítica fuera de lo común. Yo sí he leído algo de H.P. Lovecraft y ver este filme me agradó bastante. Resulta entretenida y nada palomera. Lo que rescato del trabajo de Guillermo del Toro es el aspecto en cómo los gobiernos del mundo se unen para crear robots que protejan y combatan a los kaijus y que además estos sean conducidos por dos humanos que son unidos por su cerebro y funcionan a través de sus hemisferios vinculados.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s