Una tarde con Alex de la Iglesia

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Cuando el ser humano empieza la semana laboral, no sólo su cuerpo se somete ante el castigo, sino que su existencia toda sucumbe al sinsentido de la vida. El lunes es el reconocimiento de un absurdo realmente aterrador, la verdad que acecha nuestra psiquis y juega con nuestra felicidad, el fin de los días, El Día de la Bestia.

La analogía con el film insignia de Alex de la Iglesia podrá parecer algo forzada (y hasta oportunista) pero cabe perfectamente al ver como en este apocalíptico espacio temporal el destino ha decidido reunir al mismísimo director de aquella película con un apesadumbrado Chambon del conurbano.

Mirar dentro de los gruesos anteojos nerds de Alex es como atravesar el propio código genético de nuestra cinefilía, de Acción Mutante (1993) a Muertos de Risa (1999) y de 800 Balas (2002) a Balada Triste de Trompeta (2011). La obra del sonriente cineasta vasco ha sido alimento chambónico por años, y cuando nos enteramos que estaría promocionando su última obra, Las Brujas de Zugarramurdi (la crítica en breve), en las oligárquicas tierras de Belgrano no pudimos dejar pasar la oportunidad. Fue así que Johnny (nuestro humilde narrador) se embarcó en un extenso y peligroso viaje por la fauna bonaerense hasta encontrarse con la ácida cabeza de un artista tan simpático como oscuro. En su testimonio hallamos una pintura compuesta por ocultismo, traumas, misoginia, humor, frustración e interesantes reflexiones sobre el momento del cine actual. Ahí vamos joder!.

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Chambon – De La Iglesia. Reunión Cumbre

Al iniciar la rueda de prensa, el director se sorprende de dos cosas: la juventud del cine donde se lleva a cabo el evento (17 meses) y la poca convocatoria entre los periodistas (no, no estaba Catalina Dlugi). Luego de un momento perfectamente incómodo: “somos tan pocos que voy a sentarme en sus regazos” comienzan a llegar las primeras preguntas

Más allá de la convocatoria, tienes muchos seguidores de la época de “La Comunidad” o “Muertos de Risa”. ¿Qué opinas de los fans que te siguen desde aquellos tiempos?

Pues que sois mi vida!. Como decía un humorista alemán “yo no quiero seguidores quiero cómplices”. Entonces la sensación de tener gente que ve mis películas, que sigue disfrutándolas, que forma parte de su vida y su manera de comportarse con respecto al cine; porque algunos incluso han llegado a convertirse en cineastas. Y en ese sentido me siento sumamente feliz ya que desgraciadamente el cine no me ha hecho multimillonario, pero por lo menos me ha hecho rico en sentimientos y en emociones. Eso se ve concretamente cuando voy a lugares tan lejanos de mi casa como Argentina, y es fantástico, porque realmente pienso que puede llegar a ser mi segunda casa.

¿Cómo es que llegas a la idea y la concepción para “Las Brujas…”?

Bueno, las “Las Brujas…” es una película que responde a una interés brutal por divertir y entretener, es una película que ya la teníamos desde hace mucho. Normalmente Jorge (Guarricaecheverria) y yo tenemos 5 o 6 proyectos que se nos acumulan dentro de la cabeza y gritan por salir, y este lo teníamos apartado hace mucho y pensamos que ahora era el momento. Quería volver a trabajar con Carmen Maura, con Carolina (Bang, su tremenda esposa) y sobre todo quería hacer una comedia que mostrara tres estadíos del sexo femenino: la mujer mayor perversa y cruel interpretada por Carolina, la adolescente loca interpretada por Carmen Maura (risas) y la niña salvaje interpretada por Terelé Pavez (ironía por 100).


¿Por qué has optado por la temática de la brujería?

Cuando estudiaba filosofía en la Universidad de Deusto eramos aficionados a la lectura de libros sobre ocultismo. Allí descubrimos Malles Maleficarum (El Martillo de las Brujos), “La Clavicula de Salomón” y también el acta del proceso en Zugarramurdi, que es un texto fundamental sobre ocultismo en Europa. En 1610 se juzgan a cuatro mil y pico de personas que han sido detenidas en este pueblo por ser acusadas de brujería, de este juicio es donde sale gestó la idea de las brujas que tenemos hoy en día: la idea de los sapos, la escoba, la idea de volar saliendo por la ventana, convertirse animales y por último encontrarse con el demonio en los prados. Y todo eso ocurre en las cuevas de Zugarramurdi, allí cuentan como se reunían todas, comulgaban con el demonio y luego practicaban el sexo libre en el valle, en el aquelarre (el Prado del Macho Cabrío). No queríamos hacer una película directamente de esto porque ya existía un film muy bueno de Pedro Olea que se llama “Akelarre”. Entonces a partir del hecho histórico fue como empezó a surgir la película. Creo que debe ser una de las comedias más desmadradas que he hecho, desmadrada antropológicamente; hay una intención clara por ausentarse de la opinión de la madre.

Si tu película es una suerte de “batallas de los sexos sobrenatural” que plantea la intimidación masculina con la mujer…

Es un nuevo concepto en el cine, yo no he visto ninguna película en la que se exprese claramente que el hombre le tiene miedo a la mujer.

Ahora bien, tomando el concepto mismo de la brujeria,  y considerando representaciones femeninas previas como “La Comunidad” o “Crimen Ferpecto”. ¿Cómo definirías tu relación con las mujeres a lo largo de la vida?

Francamente el film refleja mi vida, la de Jorge y la de muchos, no es autobiográfico. Por otro lado se ve claramente que es la película de una persona que se ha divorciado; es la historia de alguien que tiene a sus hijos los martes y los fines de semana alternativos, que es lo que me ocurre a mi (y es una de las frases que están directamente en la cinta) . Yo filmo mis problemas, quiero reírme de mi inutilidad, no sólo contar que las mujeres son malísimas. Éstas se aprovechan de nuestra torpeza, de nuestra estupidez, la controlan y la manejan en su beneficio. La cuestión es que nosotros también somos culpables por no saber comunicarnos de una manera normal con el objeto de deseo. Todo sería muy normal si no las deseáramos, pero como las deseamos ellas empiezan la partida con una gran ventaja.

¿Te han tratado de misógino?

Sí, constantemente. Bueno cada uno tiene sus problemas, prefiero ser misógino que lo que sea que soy. Pero no lo reconozco, no creo que lo sea, si reconozco algo es que soy misántropo. Odio a la humanidad.

Usted ha dicho que le teme a todas las cosas que le gusta. Si tomara el caso de “800 balas”, ¿le teme a una sociedad de frontera, de gatillo fácil?

Es exactamente la situación actual, en la que cualquier momento pierdes el trabajo, en el que cualquier momento todo se derrumba y no gracias a una decisión personal. A mi lo que me preocupa es que la decisión de un político haga desaparecer mi vida, la industria o la posibilidad de ver a mis hijos, es eso lo que me aterroriza. Por eso hago películas, para llorar lo mejor, hay una mezcla de escudo y jardín de psicoterapia; si se ve reflejado de una manera grotesca en la pantalla te sientes mejor. Afortunadamente lo hago de una forma generosa, quiero que los demás participen, que el público se divierta con mis problemas.

“Balada Triste” en ese sentido fue terapéutico…

Sí, es la más terapéutica junto a esta última. ¿Qué es lo que me angustia? ¿Qué es lo que nunca me atrevería a contar a los demás? ¿Cuáles son mis miedos?. Eso es el guión, esa es la historia, es una manera de trabajar muy salvaje conmigo mismo pero muy práctica y muy interesante a la hora de tener un producto cinematográfico sincero.

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¿Cómo fue rodar “Las Brujas?

“Las Brujas”, como “Balada…” y como otras, son películas teóricamente muy divertidas de hacer pero prácticamente infernales. Porque es estar con un grupo de gente que está disfrutando mucho en una situación francamente cómica, pero que se resuelve de manera trágica. O sea, somos setecientas personas un miércoles a las cuatro de la mañana en una cueva bajo cero en el bosque. Sólo tenemos cinco días y debemos quedarnos hasta que eso se acabe, entonces trato de hacer una medida de cincuenta a sesenta planos por día para cumplir el plan de rodaje, y es en ese momento que ya deja de ser gracioso para ser directamente una guerra. Una guerra.

¿Cómo ves como realizador el momento que están atravesando las series de televisión y el espacio que otorgan las mismas para plasmar ideas? 

En principio os agradezco por estar aquí contándoles ésto porque eso significa que el cine interesa y que traspasa la frontera de mi país para poder verse en otros sitios  Eso es fundamentalmente porque hago un esfuerzo denodado por no contar la misma historia que cuenta todo el mundo para hacer el mismo tipo de cine. De pronto, este nivel de inocencia o de vanidad (porque así puede parecerlo) por contar las historias que a mi me gustan y que creo pueden gustar al público funciona, pues sino no estaría aquí. Eso es cada vez más difícil en el cine y sin embargo que es cada vez más fácil en la televisión, el asunto está en que las películas, sobre todo en el cine mainstream, se han vuelto tan increíblemente caras, y a la vez las increiblemente caras se han vuelto las únicas rentables que provocan necesariamente que el público sea masivo. Cuanto más distribuyes el sabor de una película y lo amplificas a la mayor cantidad de público, el plato tiene cada vez menos sabor, que es lo que ocurre con los films grandes: que para que gusten a todo el mundo tienen que saber a pan y agua, es decir, no tiene que saber a nada.

Entonces la tele es un espacio de libertad creativa…

Son espacios de libertad creativa porque las hacen cadenas de cable fundamentalmente, entonces saben muy bien a que público van dirigidas, a un público adulto al que le brindan algo que no le dan en el cine: carácter, temperamento y sobre todo, unos valores distintos a los que habitualmente se manejan en las películas. En el cine la complejidad moral de las historias es similar a la que puede generar un niño de 8 años, el target es 8 – 10 años, en televisión en cambio es de treinta y pico, entonces empiezan a cambiar los valores. Yo creo que la gran serie motor de todas las que se están haciendo actualmente es Los Soprano, donde se parte de la premisa que el protagonista es malo,un asesino, y sin embargo ese tipo te cae bien y tiene una familia. No puede haber nada más moralmente transgersor, y esa es la serie que de alguna manera genera el modelo para las demás.

Hay un cambio de paradigma…

Lo que pasa es que la serie es más como una novela, no se acaba a los noventa minutos. En una serie tienes un personaje que se desarrolla durante muchísimos episodios y puedes cargarlo de carácter, las historias ya no tienen que terminar en un momento determinado bajo la estructura aristotélica de primero – segundo – tercer acto. Quizás (porque a veces no ocurre) puedes verlo en el conjunto, varios capítulos que son primer acto, varios que segundos y varios que son terceros. Eso rompe totalmente la manera de contar que es mucho más cercana a la vida, ésta no tiene actos, no tiene conclusiones. Las series están ocupando un lugar muy importante dentro de nuestras cabezas, y el cine…desgraciadamente para mi y para otros se está relegando a un producto para chavales.

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Hay un cierta tendencia en Hollywood de directores iberoamericanos convocados para hacer cine fantástico. Luego de la experiencia de “Los Crimenes de Oxford” (2008), ¿le interesaría hacer este tipo de cine en esa industria? ¿es posible su estilo en ese espacio de trabajo?.

Por supuesto, me encantaría. El asunto está que las películas al ser tan caras necesitan abrir el target para cubrir los gastos de producción, a partir de un presupuesto determinado el film tiene que pasar a ser familiar. Entonces ahí está el tema, se necesita convencer al productor que no sea una película para niños. “Las Brujas” es una manera de engañar, una comedia para mayores de 16 que con la excusa de la puesta en escena del fantástico se exploran una serie de problemas que no corresponden a un público infantil. Estamos hablando de la vida de un divorciado con problemas con su mujer y sus amigos, con problemas para expresarse. No tienes que migrar a otro país para que la gente se entere y no creo que en Estados Unidos me dejen hacer cosas como éstas.

¿Qué es lo que estas viendo actualmente, tanto en cine como series?

El cine si lo comparo con productos televisivos deja mucho que desear. Después de ver Breaking Bad el mundo ha cambiado, me parece la mejor serie de todos los tiempos, me parece un ejemplo, un emblema de como funciona la sociedad contemporánea. Yo creo que con el tiempo ira ganando importancia, es un resumen perverso del ser humano a principios del siglo XXI.

¿Que le parece American Horror Story?

Me divierte muchísimo, Y la última temporada (Coven) es sobre brujas, ja!

Y así terminó nuestro (primer) encuentro con el misántropo más alegre de la industria cinematográfica. Pero claro, esta página no se trata de individuos, sino de chambones colectivos, y no nos ibamos a ir sin un regalíto para ustedes. Así que poster, fibrón y….

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¡BANG!. Sorteamos un poster firmado por el mismísimo Alex de la Iglesia para tu deleite cinéfilo.

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Para participar ingresá a la Facebook Page de Cinema Chambon y contanos cuál es tu película favorita de Álex de la Iglesia.

Johnny Chambon

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Un pensamiento en “Una tarde con Alex de la Iglesia

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