Escándalo Americano: estafando al espectador

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Todos los años pasa. Nada mejor para explicarlo que tomar las reflexiones de ese gran pensador norteamericano llamado Forrest Gump cuando dijo: “Shit Happens“. Y eso a lo que me refiero que sucede es que al parecer todos los años en los Oscars se logra colar una película que tiene de todo, menos los méritos para estar entre las posibles galardonadas.

Que algo deslumbre desde lejos y lo podamos confundir con una joya, sólo para acercarnos y descubrir que es bijouteir, es algo normal. Es humano fallar. Pero cuando algo malo se mete entre “lo mejor” puede dejar a lo verdaderamente bueno afuera. Y este año ocurrió de la forma más sorpresiva para mi. Que de todos los directores a los que se deje afuera injustamente sea Ron Howard, es la máxima ironía. “Rush” es por lejos una de las mejores películas del año, pero el colorado (que fue nominado y ganador por películas mediocres) fue olvidado con la que tal vez sea su mejor película.

Lo que sucede es que el buen Ron ya no es el mimado de la academia, ese puesto lo perdió con David O. Russell, quien ahora es “el chico de oro” del cine norteamericano (o eso es lo que nos quieren hacer creer). Para rememorar quien es David O. Russell, me tengo que retrotraer a 1999 con su excelente “Tres Reyes”. Luego lo perdimos de vista, hasta el 2010 que aparece entre los grandes con la multi-nominada “El ganador”, y volvió a estar en boca de todos en 2013 con la también multi-nominada “El lado luminoso de la vida”. Nominado pero nunca ganador, Russell si supo ser amuleto de la suerte para sus actores: Christian Bale, Melissa Leo y Jennifer Lawrence lograron estatuillas.

Así que ahora al parecer el nombre David O. Russell debería resultar una garantía de calidad, tanto para el espectador como para el critico, y un panal de miel para los actores. Solamente que no se puede acertar siempre, John Ford hubo uno solo (él además ganaba), y resbalones tenemos todos. El problema es cuando un resbalón es elevado por encima de su standard. Y ese el caso de American Hustle.

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 Una verdadera estafa americana.

Es un recurso valedero, pero raras veces funcionó, el de juntar a un director y elenco de ganadores o nominados al Oscar y esperar que funcione esta vez. Son películas que ansían los premios. Películas sobrevaloradas desde el vamos. “Escándalo Americano” cumple con creces estas características.

Por un lado tenemos a un director que fue nominado por sus últimas 3 películas. A eso le agregamos un elenco con el que ya trabajó y logró sacarle mucho jugo: Christian Bale, Amy Adams, Bradley Cooper y Jennifer Lawrence. Sumemos un historia “basada en hechos reales” que resultó uno de los mayores escándalos en la historia de la política norteamericana (el caso ABSCAM). Ya con eso varios críticos y espectadores se estaban babeando por verla. ¿Cómo puede fallar algo así? Bueno… puede.

Primero David O. Russell, tal vez cansado de perder, optó por el camino más fácil e intentar ser Scorsese. Eso no es nada fácil, ni conveniente, más si al final de cuentas te sale mal. La película nos remite a “Casino”, sólo que sin la gracia de Martin. Incluso Robert de Niro se pega una vuelta como mafioso dueño de casinos, resultando en un guiño que juega más en contra que a favor. El film tiene un ritmo soporífero, repleto de escenas largas que no aportan nada y otras directamente innecesarias. Incluso los cambios del narrador no juegan a favor del ritmo narrativo, terminando en ser uno más aburrido que el otro.

El otro problema es la historia en si. Esta se concentra en los estafadores, personificados por Bale y Adams, y el agente del FBI (Cooper), sus idas y venidas, sus cambios de personalidad (muy comunes) y como complican las cosas (de la nada). Pero estos son completamente aburridos. Las situaciones que quieren resultar “graciosas” no lo son para nada. El “escándalo” es algo accesorio, la trama no se centra en eso y al final hay una especie de limpieza de la política con una reflexión del tipo: “son corruptos, aceptaron sobornos, pero lo hicieron para ayudar a su gente, a las personas de su Estado, tenían buenas intenciones“.

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Mucho elenco, pocas nueces.

Llegamos a la otra parte que hacía en un principio a American Hustle atractiva: un elenco de super estrellas talentosas y que están en este momento en la cresta de la ola. Solamente que a este elenco no le ayudaron ni la historia ni los personajes.

En una esquina tenemos a Christian Bale que engordo varios kilos para caracterizarse de Irving Rosenfeld, un personaje que no se termina de entender, manipulador-manipulado, monigote, estafador-culposo, seductor sin carisma, mal esposo-buen padre. Al parecer nos tiene que sorprender que sea gordo y pelado, luego de eso su andar es indiferente en el film.

En la otra esquina esta Bradley Cooper como el agente del FBI Richie Di Maso, integro agente de la ley, ambicioso, bocón, violento, mediocre, adicto, patético, carismático. Algo que caracteriza a casi todos los personajes es su bipolaridad, pero el personaje de Cooper se lleva todos los premios a la exageración.

Por el lado de las mujeres tenemos a Jennifer Lawrence como Rosalyn Rosenfeld,  una Sharon Stone de cuarta con unos de los personajes más insoportables que haya visto en una película alguna vez. Sus escenas son simplemente insufribles, con una escena de beso lésbico que sólo se explica para el fan-service. En definitiva su participación no aporta nada de nada.

Queda Amy Adams como Sydney Prosser, con un trabajo apenas digno. Tratando de llevar adelante un personaje patético y (otro más) bipolar, hace lo posible porque sea uno de los pocos personajes que cae bien (apenas justificado en parte por sus escotes).

Entonces llega mi héroe en todo este lío, Jeremy Renner (un hombre que el día en que Dios repartía carisma llego tarde) se despacha como Carmine Polito, político de buenas intenciones, que es el único personaje/actor que resulta convincente en  toda la película. El único con el que se logra conectar y que cae bien a la larga.

Christian Bale;Amy Adams;Bradley Cooper

En definitiva “Escándalo Americano” es una película que se vende por el empaque más que por su contenido. Su atractivos de grandes nombres no justifican la perdida de 135 minutos de vida (puede sonar fuerte, pero es así). Las dudas que plantea en la entrega de premios no es por sus chances, sino más bien por las razones para estar en los mismos, y si una película por llevar solamente un “dirigida por David O. Russell” es justificativo suficiente para entrar.

Frederick Von Chamb.

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