Chambons en MDQFF2014: La eterna metáfora

Danza Siesta

Los últimos serán los primeros dicen por ahí, la presencia chambon se hizo desear en el Festival más importante de Latinoamérica pero finalmente Johnny, Michael y Nick arribaron en la ciudad atlántica más feliz del mundo (no, no hablamos de Meaaame, Floreeeda) para traerles lo mejor de la cinematografía mundial.

Seis películas para nuestra primera jornada, cuatro de ellas crípticas, surreales e introspectivas, en otras palabras: películas eternas, en el peor sentido de la expresión.

“The Duke of Burgundy” (Peter Strickland, 2014)

Peter Strickland es uno de esos directores que con sólo mencionar su nombre puede provocar el orgasmo inmediato en cualquier jurado festivalero. Su obra previa, “Berberian Sound Studio” (2012), un hermético homenaje al giallo, fue galardonada en el BAFICI como mejor película en la edición del 2013 y su estela parece ascender con cada celebración de Sundance. No obstante, el onanismo desmedido que provoca el apellido Strickland (McFly, eres un holgazan!) dentro de las “iluminadas” mentes de la crítica especializada es sólo comparable con la cantidad de bostezos y ronquídos que se pueden escuchar cada vez uno de sus films se proyecta en una sala. En su último largometraje, el cineasta inglés se inmiscuye nuevamente en las perversas obsesiones de seres atribulados, ésta vez el foco se encuentra en la relación de Cynthia (Sidse Babett Knudsen), una aristócrata cuyas pasiones incluyen las mariposas y complacer los pintorescos placeres sexuales de su pareja Evelyn (Chiara D’Ana), una joven que necesita ser sometida y soslayada como sirviente/esclava para poder excitase.

El argumento, que comparte algunos lineamientos con “La Pianista” de Michael Haneke, es ejecutado a partir del inobjetable talento de Strickland para brindar imágenes tan hipnóticas como oníricas. El cineasta deconstruye el concepto tradicional del ritmo y el desarrollo narrativo, tomando al estatismo del relato como principal creador de movimiento, sí, es de esas películas con montaje desconcertante y repetición sistemática.  Sin embargo, la propuesta conceptual no alcanza para lo que es a priori una trama interesante. Es así como el film se convierte en un calvario interminable que algunos podrían denominar como “interesante”, otros como “bodrío”, pero nadie, nunca jamás expresará sus ganas de verla por segunda vez.

Tejen” (Pablo Rabe, 2014)

El intento: Desarrollar una experiencia sensorial y expresar las múltiples posibilidades anatómicas disponibles, abarcando desde los estados del humano hasta los insectos.

El resultado: Humo. Una película de 80 minutos en las que no se termina de desarrollar ninguna de las líneas expresadas. En busca de la experimentación, la película peca de falta de control, y superposición de indicios e intentos de acción. Una pena en especial si se considera el notablemente trabajado espectáculo de contorsiones y coreografías preparadas para los (supuestos) escenarios oníricos.  Pero la ausencia de unidad, aún dentro del descontrol, o sino el intento por momentos de mantener una realidad paralela a la experimentación, limita las fronteras del film, que por más de la mitad del mismo nos sumerge en un mundo de silenciosa desesperación y luego, tan abrupta como irreconociblemente, nos devuelve a la realidad con un diálogo propio de otra película, u otro mundo.

“El Hijo Buscado” (Daniel Gagliano, 2014)

El_hijo_buscado-199037658-large

Esta película de Gagliano cuenta la historia de una pareja que, debido a los problemas burocráticos para poder adoptar un hijo, decide alcanzar su objetivo de un forma desesperada (léase ilegal): el marido (Rafael Ferro) viaja a Misiones para comprar un niño recién nacido. De este modo, el protagonista se adentra en un lugar con reglas totalmente desconocidas para él, donde la ilegalidad no concluye en lo que él desea (comprar un niño) sino que alcanza todas las relaciones. En este lugar cercano a la frontera, pondrá a prueba sus convicciones y principios para conseguir su objetivo. El film es muy bueno y resulta sumamente efectivo. La única cuestión que podría criticarse, es el final: parece tener dos conclusiones, y la primera es sumamente mejor que la segunda. De todos modos, es una cuestión menor. Es una buena película que merece ser vista para conocer distintos aspectos de nuestro país, problemáticas que conecta distintas latitudes.

Ned Rifle (Hal Hartley, 2014)

aubreychambon

No todas las sagas existen por fines exclusivamente lucrativos (te estoy mirando Transfomers), a veces son urgencias de autores para crear y expandir su universo creativo. El cine independiente norteamericano cuenta con varios casos de este estilo: Todd Solondz, Richard Linklater y claro, el caso que nos ocupa en esta oportunidad: Hal Hartley. “Ned Rifle” es la tercera parte de una retorcida trilogía que este director inició diecisiete años atrás con “Henry Fool” y que luego fuera secundada por “Fay Grim”. De hecho, podríamos decir que el nuevo trabajo de Hartley es el hijo directo (literal) de esa pareja de obras cinematográficas. El título del film es una alusión directa al retoño de Henry (Thomas Jay Ryan) y Fay (Parker Posey); dentro de Ned (Liam Aiken, ¡el niño de “Una serie de eventos desafortunados!) no sólo ha crecido una extraña devoción hacia Jesucristo, sino que también se ha gestado un profundo impulso homicida que tiene un muy claro objetivo: su padre biológico. En medio del camino hacia el parricidio, Ned conoce a Susan (Aubrey Plaza, la de “Funny People” y “Parks and Recreations”), una joven victima de las pulsiones de Henry.

El film se regodea en la comedia negra que caracteriza a Hartley, que sólo funciona temporalmente y hasta por momentos parecen gags estratégicamente preparados salidos de una de los Farrelly (siéntanse insultados amigos cinéfilos). Las actuaciones son llevadas con más o menos decencia salvo por el protagonista (otra vez, el de esa película con Jim Carrey), que oscila penosamente entre los únicos tres gestos que aprendió en los últimos veinte años (si la vemos de nuevo, podríamos hacer un juego para escabiar). Evidentemente, el director se habrá dado cuenta de esto sobre la marcha ya que el muchacho Rifle se corre rápidamente del eje principal y el personaje de Aubrey Plaza es claramente el sustrato que sostiene (frágilmente) el largometraje. “Ned Rifle” es una película que se deja ver y sólo funciona de a ratos, pero quizás remonte en una cuarta parte (como se insinua al final), sólo queda esperar (si tienen ganas).

“Sinfonía da necrópolis” (Juliana Rojas, 2014)

Ente la comedia y el romance, pasando por el musical y en ciertos momentos por un suspenso paranormal, “Sinfonia de necrópolis” introduce un escenario transgenérico donde el espectador no puede desprenderse de los múltiples impáctos que recibe desde la pantalla. Iniciando por los debates de un joven Deodato, con claros problemas sentimentales producto de su infeliz medio de vida (enterrador de un cementerio), una posterior problemática sobre las implicancias del crecimiento de la metrópolis en el negocio de la “inmobiliaria funebrera”, y la musical llegada de el amor de Deodato. Divertido, musicalmentre atractiva y por momentos atrapante, el trabajo de Juliana Rojas deja un buen sabor de boca, siempre y cuando se la considere por lo que es: un film de bajo presupuesto. Por eso los pecados a nivel de guión y la ausencia de desarrollo de las problemáticas no resultan conflictivas con la integración del espectador en el discurso, ni mucho menos imperdonables. Un buen intento de la directora, que esperemos que siga así, siempre y cuando logre limar las asperezas.

“La Danza de la Realidad” (Alejandro Jodorowsky, 2014)

Sala lleno: hipsters, fumones, hippies, fanáticos old school de la Lugones, estudiantes de arte.Toda la fauna completa se juntó en el Ambassador para ver la nueva experiencia lisérgica de ese chileno multitasking (sí, uso esa palabra para irritarlos, en especial a ustedes lectores de Castaneda) que alguna vez supo estar en lo más alto del vuelo surreal con una obra hermosa y enigmática llamada “La Montaña Sagrada”. Lamentablemente, poco queda de ese genial guionista que escribió “El Incal” junto a Jean “Moebius” Giraud, en la última década Alejandro Jodorowsky fue consumido por su enorme ego (sino vean “Jodorowsky’s Dune) y paulatinamente fue convirtiéndose en un artista sin lustre, un José Narosky con seguidores de culto. “La Danza de la Realidad”, su primer trabajo cinematográfico en veintresaños, tal vez sea el mejor (y doloroso) ejemplo de la decadencia en la cual ha caído este chileno refugiado en París. Un conglomerado de aforismos (insoportables) y metáforas explícitas cohesionadas a la fuerza en un relato autobiográfico (o algo así) que se esconde detrás del prestigio de su apellido y la cita fácil a Fellini (“Amarcord”).

Todos los elementos que alguna vez nos fascinaron del director aquí brillan por su ausencia: la puesta en escena, la dirección de arte, la corrosiva imaginación, los Fxs artesanales; nada, sólo aforismos y un cameo bizarro de Gastón Pauls. Es decir, 130 minutos (casi eternos hacia el final) para encontrar una película con GASTON PAULS (sí, lo voy a repetir), pésimo CGI (horrible, detestable) y aforismos que harían sonrojar al propio Narosky. Ah, y una soprano orina encima del protagonista (el ya architraumado Boris Jodorowsky), si les gusta la lluvia dorada…esta no es su película.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s